Un incidente en mi vida
March 12, 2009
Por: Stephanie Zito
Tengo muchas memorias de mi niñez. Pero, las mejores memorias son con mi abuelo, Buddy.
Buddy era muy alto con pelo gris. Porque Buddy era viejo, poseía un par de dientes postizos. Lucía los dientes todos los días cuando él se sonreía. Buddy tenía ojos azules y anteojos grandes. Siempre llevaba pantalones negros con una camisa blanca. Su cuerpo estaba cubierto con tatuajes porque él estuvo en el ejército. Le encantaban dulces de azúcar y matequilla.
Todos los sábados, Buddy y yo conducíamos por mi pueblo pequeño, Guilford, en su camión rojo. Íbamos al banco para obtener un pirulí. También, íbamos a la cafetería y mirábamos lucha libre en la televisión. Le dábamos ánimo al “Hulk.”
De repente, en la primavera de 1998, Buddy estuvo enfermo. Se mudó al hospital. Era un edifico con cuartos blancos y muy estériles. Buddy estaba pálido y no estaba contento. Tenía tubos en la nariz y el brazo.
Un día, mis padres y yo lo vistamos en el hospital. Buddy no reconoció a nadie, ni a su familia ni a su nieta favorita. Gritaba porque el dolor era inaguantable. Antes de salir del hospital, fui a la cama de Buddy. Besé la mejilla. Luego, puse un dulce de azúcar y mantequilla en la mano de mi abuelo. Yo le dije, “No puedo esperar hasta que llegue el sábado. Hasta luego.”
El próximo día, el siete de abril, Buddy se murió. Yo tenía diez años y no comprendía. Pero, todos los días después este momento, yo recordaba el olor a sus dulces favoritos.
Olivia, la oruga
December 24, 2008
Por: Padmini Seepersad
El día que mi perro desapareció
December 22, 2008
Por: Aleksandra Skalka
Siempre quise tener un perro.
Cuando era pequeña, tenía muchos animales domésticos como un hámster, dos conejos y un loro. También tenía un gato que se llamaba Kicia pero nunca en mi vida había tenido un perro. Mis padres siempre decían que tener un perro es una gran responsabilidad.
Un día, unos días antes de mi décimo primero cumpleaños, mi mamá me dijo – Quiero regalarte un cachorro para tus cumpleaños este año. ¿Qué opinas tú?
-¡Sí! ¡Sí! ¡Quiero un cachorro! – respondí. No podía creer que por fin iba poder tener un perro.
Cuando el día de mis cumpleaños llegó, fui con mis padres y mis hermanos a la casa de una mujer que tenía cachorros de Yorkshire Terrier. Decidí que quería tener un perro pequeño porque cuidar de un perro muy grande es más difícil y presenta más dificultades y responsabilidades.
La señora tenía cuatro cachorros y todos parecían felices y preciosos. No podía decidir cual quería. Me encantaban todos los cachorros pero solo pude elegir uno.
Uno de ellos parecía muy simpático y pensaba que me gustó a primera vista. Su pelo era de color marrón y negro y tenía unas orejas que eran demasiado grandes y por eso parecía tanto más precioso. Decidí que quería este cachorro.
-¿Cómo quieres llamarle? – me preguntó mi madre.
Estuve pensándolo durante unos minutos y al fin respondí – Pienso que Cleo es un nombre muy bonito y perfecto para él.
-¡Bueno. Bienvenido a nuestra familia Cleo! – dijo mi mamá.
Unos meses después, teníamos problemas con las tuberías en mi casa. Unos trabajadores fueron allí a reparar estas tuberías. La puerta estuvo abierta por todo el día y la gente estaba caminando de un lado al otro durante el día.
Vivía en una casa con un jardín muy grande y cuando hacía buen tiempo mi perro corría allí todos los días.
Ese mismo día que los trabajadores estaban reparando las tuberías de mi casa, volví de la escuela pero cuando fui a buscar a mi perro no pude encontrarlo. Fui al jardín y no estaba allí tampoco. Lo busqué a él por unos minutos pero no pudo encontrar al perro. -¿Dónde está Cleo? –Le pregunté a mi hermano.
-No sé – respondió - pero hace unas horas que no lo veo.
Empecé a preocuparme. Le pregunté a toda la gente en mi casa cuando habían visto a mi perro por última vez. Nadie había visto a Cleo. Busqué un poco más y hablé con mis vecinos. También preparé unos carteles con la foto de Cleo y mi número de teléfono. Tendí los carteles en mi barrio y le pregunté a la gente en las calles si habían visto a mi perro pero nadie lo había visto. Necesité parar de buscarlo porque tenía clases particulares de alemán. No quería ir pero tenía un examen de alemán muy importante el próxima día.
La profesora vivía muy cerca de mi casa. Cuando entré a su casa ella me preguntó que pasó. –Mi cachorro desapareció – respondí y empecé a llorar –La puerta de mi casa estuvo abierta por todo el día y pienso que salió y ahora no sabe cómo regresar.
Ella trataba de consolarme pero no podía parar de llorar.
-¡Tengo una buen idea! – me dijo la profesora – Pienso que podemos saber dónde está tu perro.
Salió del cuarto pero regresó antes de un momento. Tenía un pequeño péndulo en su mano. Escribió esto con tinta negra en una hoja de papel:
¿Va Aleksandra a encontrar a su perro Cleo?
También escribió no y sí lado a lado en la misma hoja de papel. Ella empezó a mecer el péndulo que se movía por la dirección de sí en la hoja de papel. – Bien… – dijo mi profesora.
Escribió: ¿Está Cleo, el perro de Aleksandra vivo? en una hoja de papel diferente.
El péndulo se movió por la dirección de no en la hoja de papel.
No sabía que decir. No me podía concentrar. Regresé a mi casa y busqué a Cleo más. Decidí que necesitaba encontrar a mi perro, vivo o muerto.
Fui con mi amiga Olivia por las calles cerca de mi casa para buscar a Cleo. –No te preocupes… Cleo está vivo. Estoy segura que lo encontramos – me dijo ella tranquilamente.
De repente vi una bola de pelo de color marrón y negro en la acera cerca de la calzada. Corrí a este lugar y vi que en realidad esta bola de pelo era Cleo. Empecé llorar y exclamar – ¡No! ¡No! ¡Cleo está muerto!
Pescando el amor
October 5, 2008
Por: Katherine Palmatier
Era un día típico en Madrid. Estaba caminando con mi novio nuevo, Axel, alrededor del barrio de la Universidad de Suffolk, buscando un restaurante para almorzar antes de clase. La conversación saltaba de tópico a tópico, hasta que llegamos al tema sobre el fin de semana. Frecuentemente, pasábamos los fines juntos y con otros amigos. Nos gustaba hacer viajes, y ya habíamos viajado a otras ciudades en España.
-Este fin de semana vamos a ir a Navarra con el viaje de Suffolk, pero ¿qué vamos a hacer el próximo?- él me preguntó
-No lo sé. Podríamos ir a Barcelona, pero no quiero gastar mucho dinero, necesito conservarlo para todo el semestre, le contesté.
-Sí, yo también. Pues, tengo otra idea. Puedo preguntarle a mi abuela si mi tío va a ir a su casa en Asturias ese fin de semana. Él tiene una casa allí cerca del mar para quedarse cuando él pesca bonito.
-¿Ah, tiene un barco? ¿Pescaríamos con él si fuéramos?
-Sí, sí. Podemos visitarlo a él, quedarnos en su casa, y pescar el sábado todo el día. No gastaremos tanto dinero en hotel o comida. ¿Qué piensas?
Pensé en las veces cuando yo había estado en un barco antes. Cuando tenía 15 años, estaba en un viaje para mirar las ballenas. Me sentía horrible y mareada todo el viaje. ¡Y después de todo, no vi ni una ballena! Malas memorias. Sin embargo, no quería ser aburrida. Quería tener aventuras durante mi semestre en España. Y me encantaba el bonito, un tipo de pez, que la abuela de Axel siempre nos preparaba cuando nosotros cenábamos en su casa. Por estas razones, yo le dije -¡Sí! El viaje me parece bien. Una o dos veces me sentí mal en los barcos, pero no era tan horrible. Será divertido.- Mentí un poco.
-¡Bueno! ¿Debemos invitar a nuestros amigos entonces?- Axel me preguntó
-¿Sí, porque no? Probablemente quieran venir.
Y después de dos semanas, estábamos manejando a la casa del Tío Juan, ubicada en Asturias, con nuestros amigos Grisel y Rich. El viaje duró siete horas en el cochecito de Axel, pero finalmente llegamos al pueblo pequeño entre las montañas por el mar. El pueblo parecía como el lugar en la película “Hostel.” El sol estaba poniéndose en el cielo por las calles vacías y edificios antiguos, hechos de piedra. Había tiendas cerradas, que vendían frutas, queso y carne, y una iglesia grande en el centro. Un gatito con una pierna rota y con dolor en los ojos nos saludó con un “miau” triste. Por suerte, la casa del Tío Juan, no era tan espantosa; era más nueva y moderna. Había muchos cuartos como una cocina, una sala, dos baños y tres habitaciones arriba. Porque él no se queda allí muchísimo, solo cuando tiene tiempo para pescar, los cuartos estaban un poco vacíos, solo con las necesidades como un sofá en la sala enfrente de una tele, camas en las habitaciones, y una mesa para comer, también en la sala. Las paredes dentro de la casa eran sin muchas decoraciones, eran sencillas, como el resto de la casa. Era, en verdad, la casa de un hombre.
Esa noche, el Tío Juan salió con unos amigos, y Axel, Rich, Grisel y yo nos quedamos en casa y preparamos una cena de espagueti con chorizo. Bebimos unos chupitos de vodka y vasos de Fanta, mi refresco favorito. Fue una noche divertida con amigos. Axel y yo no pudimos dormir, estuvimos hablando hasta las 3 o 4 de la mañana. La mañana próxima, nos sentíamos tan cansados, y yo pensé ¿Tenemos que pescar ahora en realidad….? Pero, el Tío Juan quería salir, y nosotros fuimos aunque queríamos dormir más.
Manejamos al puerto donde estaba el barco de Juan en su Audi caro. No estaba muy lejos de la casa. El puerto era tan bello. Estaba rodeado de montañas con muchas casitas entre árboles y colinas. Nos embarcamos en el barco, que no era tan pequeño ni grande. Tenía un cuarto interior, donde se podía comer y sentar, una cubierta donde se podía estar afuera y también un baño abajo del cuarto interior. Axel, Rich, Grisel y yo estábamos adentro y estábamos emocionados por salir. Pero, algo no fue perfecto.
-Tengo haaaammmbre- yo dije, los espaguetis una memoria distante en mi mente y estómago.
-Traje unos bocadillos para el almuerzo, pero necesitamos esperar hasta luego para comerlos- Axel me contestó. –Pero, tengo unos M+Ms en mi mochila. ¿Los quieres?
-¡Sí! ¡Claro!- Me encantan casi todo de dulces, y los tomé. –Ah, y Axel, probablemente debo tomar un Dramamine, para que no me maree. ¿Dónde están?
- Aquí, tómala- Axel me dijo, después de encontrar las pastillas contra el mareo en su mochila. –Pero no lo sé si vayan a funcionar, se debe tomar Dramamine por lo menos treinta minutos antes de embarcarse en un barco.
Sabía que él tenía razón, pero no había más que podría hacer al momento, y las tomé, esperando por lo mejor. De repente, el Tío Juan arrancó el motor. ¡Adiós tierra sólida!
Solo después de unos minutos, me sentía que algo estaba extraño. El estómago solo tenía adentro unos espaguetis, chorizo, vodka, Fanta, y ahora, M+Ms. Ahora yo sé que no es una mezcla buena. –Creo que necesito aire fresco- les dije a mis amigos, y fui a la cubierta. El sol había desaparecido y el aire hacia frío, con un viento fuerte. Las olas del mar eran grandes y poderosas, pero esto no le importaba a el Tío Juan. Él manejaba el barco como si fuera una carrera que él no quería perder. La mezcla en el estómago empezó a remolinarse. De repente, me sentí mareada. – ¡Creo que necesito el baño!- exclamé y bajé por la escalera hasta que yo estaba abajo en el baño. Axel me siguió allí para ayudar. Desafortunadamente, no pude levantar el asiento del lavabo, ¡y vomité por todas partes! ¡Qué desastre! ¡Qué lío! Me sentía no solo mareada entonces pero también con vergüenza porque Axel había visto todo. Pero él dijo – ¡Está bien! ¡Está bien! Voy a limpiarlo, no te preocupes.- Me sentía aún peor entonces…él nunca comería M+Ms otra vez, yo pensé. Esperaba que no me dejara o algo así después de un episodio tan repugnante. Pero él no estaba enojado, y solo quería que me sintiera mejor.
Él me preparó un lugar donde podría acostarme en la cubierta con un colchón, y me dio su abrigo, aunque él tenía solo una camiseta de mangas cortas por debajo. Y finalmente él me dio una bolsa plástica, que podría usar en el caso de vomitar otra vez. Desafortunadamente necesite usar la bolsa muchas veces porque me mareé tanto. No tenía más comida en el estómago, pero el movimiento del barco me molestaba. Axel, Grisel y Rich pasaron el día abajo porque yo preferí estar sola en mi miseria. Me sentía como que el viaje nunca terminaría. El Tío Juan seguía en su búsqueda por encontrar bonito. Las horas pasaban. Deseaba estar muerta. Estaba atrapada en un barco que nunca parecería regresar al puerto. ¡Quería sentir tierra bajo de mis pies otra vez! ¡No podría soportar los movimientos del barco más! A veces, Axel regresaba a visitarme en la cubierta y mostraba su afecto con un abrazo o unos besos y me preguntaba como me sentía o si necesitaba algo. No le importaba que yo estuviera probablemente un desastre y ya me ayudaba todo el día. Finalmente, después de ocho horas en el mar, pudimos ver tierra. El cielo estaba ahora oscuro, y solo pudimos ver las casas en las montañas entre la oscuridad por luces pequeñas en sus ventanas. Desembarcamos del barco cuando llegamos al puerto y por primera vez de ese día, yo estaba feliz. ¡He sobrevivido! yo pensé. La vida seguiría.
Desafortunadamente, aprendí entonces que los otros no habían encontrado mucho bonito después de todo y Rich se mareo un poco también, por eso pudimos simpatizar uno al otro. Manejamos a la casa y me miré en el espejo en el baño. Mi cara estaba pálida, con círculos oscuros por debajo de los ojos y mis labios estaban muy secos y blancos. Mi pelo estaba como un nido de aviones encima de la cabeza. ¡Yo parecía como si fuera una adicta a las drogas! Me sentía probablemente similar también: casi muerta. Pero después de ducharme y relajarme en frente de la tele, me sentí mucho mejor. Aún traté de comer un poquito. Regresamos el domingo a Madrid otra vez. En el coche pensaba sobre el viaje mientras Axel manejaba y Rich y Grisel escuchaban música. Sí, probablemente no yo pescaría otra vez pronto en un barco así pero también me había dado cuenta de que tenía un novio súper buenísimo, responsable y cariñoso. Sabía que él siempre estaría allí para mí durante lo bueno y lo malo, y a este día, todavía es verdad.
Ahora solo disfruto el pescado ya preparado en un plato con salsa deliciosa. Creo que voy a quedarme en tierra firme por mucho tiempo, pero nunca voy a olvidar mi aventura de ese fin de semana.
Mi lugar favorito
September 20, 2008
Por: Padmini Seepersad
Cuando vivía en Tejas, siempre acampaba con mi mejor amiga. Nuestro sitio de campamento es mi lugar favorito del mundo y esta cerca del lago Sam Rayburn en el sureste de Tejas. Cuando estoy en este lugar, me siento cómoda.
Al entrar de mi lugar favorito, hay un camino al lado del lago. Desde la senda, hay una vista perfecta del lago Sam Rayburn; en el día, se podía ver los colores diferentes del agua. En el fondo es un azul brillante y en la playa, el agua parece verde y gris. Al otro lado del camino hay espacios para acampar. Aunque hay espacios grandes de césped para el campamento, el sitio esta rodeado de arboles altos y delgados. En el otoño, las hojas rojas, amarillas y anaranjadas cubren el suelo. Las flores salvajes crecen en todas partes excepto el banco de piedra en el centro del solar. De noche, millones de estrellas brillan en el cielo; debajo de este techo de estrellas me es mi lugar favorito para pensar.
Durante los días, el lago esta vivo con los gritos de los pescadores afortunados, el retumbo de los motores de los barcos y canciones melodiosas de los pájaros. Agua refrescante, pescado, y barbacoa son olores muy distintos del campamento. En las noches, los grillos pian mucho y las olas chocan con la costa; estos sonidos me complementan y me hacen sentir en paz con la naturaleza.
Pasé mucho tiempo en el sitio de campamento cerca del lago Sam Rayburn y tengo recuerdos felices de allí; creo que este lugar tuvo un gran papel en mi juventud porque era mi lugar de consuelo. Este lugar no parece especial porque hay muchos lagos en Tejas, pero es único porque es lejos de la ciudad, es tranquilo y el paisaje es pasmoso.
Mi paraíso
September 17, 2008
Por: Kayla Ramsay
Una casa humilde y rústica está en la Calle Hillcrest en East Bridgewater, Massachusetts. Cuando estás en el porche trasero de la casa, puedes ver el patio con la piscina que está rodeada del jardín de mi madre. Desde el porche el patio se ve como un paraíso.
Cuando abres la puerta, los perros corren o saltan por encima de los escalones porque todos están tan emocionados por salir. Cuando estás caminando a la piscina, sientes el sol en tu piel y en tu pelo. Hueles las flores y la piscina. Caminas sin zapatos en la hierba caliente y suave. Entras en la cerca blanca que refleja del sol muy brillante en tus ojos. Ves a los perros corriendo para mirar entre la cerca más grande para ver quién está en el barrio. Les parece divertirse corriendo y protegiendo el patio. Caminas en el cemento que se siente caliente y áspero en sus pies.
El brillo del sol halaga los colores de las flores espléndidas. El jardín está lleno de flores azules, amarillas, anaranjadas, moradas, rojas y rosadas. Es como una selva. La belleza del jardín es un resultado de todo el trabajo duro de mi madre. Escuchas los sonidos del viento ligero, los pájaros, el filtro de la piscina, y si quieres, música. Mientras los perros exploran el jardín, caminas alrededor de la piscina en el tiempo caluroso. Me encanta estar sola con mis perros y disfrutar la paz y el silencio. No pienso “cómo está mi pelo” o “tengo que llevar algo que me queda bien.” Me encanta oír las patas de mis perros en el cemento. En una vida extremadamente ocupada, es preferible de vez en cuando sentarme y solamente descansar sin pensar.
Un día inolvidable
December 11, 2006
Por: Rosa Cataldo
Todos tienen unos días en sus vidas que los influyen y los cambian por el resto de su vida. Después de este día, por alguna razón, algo es diferente en la vida. Para mí, este día inolvidable fue un día que parecía ser normal, un día que no me cambiaría permanentemente. Hace tres años que el incidente pasó. Estaba manejando en mi carro, un 1994 Pontiac Bonneville que se mira más como un barco que un coche, viajando por el pueblo cerca de mi casa. Este barrio es tan rural y muchas de las familias que ocupan sus colinas viven de la tierra, creciendo aquel cultivo, o criando aquel tipo de animal en su finca. Pienso que el aire era crespo y que el día era un sábado de otoño, una estación que, para mí, significa aventura y emociones. Me sentía triste y aburrida ese día, y probablemente un poquito cansada.
Estaba manejando mi carro allí porque no tenía nada más importante que hacer- mi novio me juraba que me podía ver ese día, pero no me llamó, y luego no podía encontrarlo a él. Entonces puedo admitir que no debía estar manejando por mis emociones volátiles, pero esta es una cosa que no puedo explicar. Yo había manejado por varias horas cuando decidí que debía volver a mi casa.
Estaba conduciendo rápidamente en una calle medio grande, en la que se puede manejar a 45 millas por hora. Era una calle deshabitada, y así podía conducir rápidamente. Entonces yo me acerqué a un carro que iba demasiado despacio para mí. En esta calle, un carro puede pasar afrente de otro legalmente con cuidado. La primera vez que traté de pasarle a la chica en el coche de enfrente, ella aceleró y empezó a conducir más rápidamente, así que yo no pude pasarle. Esta acción pasó otra vez, y también esta vez no tuve éxito en pasarle. Decidí que trataría de pasarle una tercera vez. Esta vez un camión de UPS estaba acercándose a mi carro, pero no abandonaría de pasarle a la chica a causa de mi cólera enorme. De pronto, fui al lado de la chica, en el lado equivocado de la calle. Ahorita ya ella era mi peor enemiga y nuestra competición fue una pelea épica. El camión enorme estaba sonando su claxon ruidosamente y su velocidad no estaba bajando. Mi corazón bombeaba en mi pecho con locura y mis ojos estaban enfocados en la calle. Finalmente, solamente un segundo hacia la muerte, su carro cimbró y yo tomé mi espacio en frente del carro de la chica.
« ¡Qué error he hecho! ¿Por qué tuve que probar mi poder?» Y entonces mi conciencia me respondió.
«Porque estabas emocionada, y no podías controlar tus acciones. La próxima vez, te sugiero que evites de conducir hasta que tengas control. Pudiste causar mucho dolor.»
_______________
Después del incidente, yo tenía bastante miedo y en un minuto, yo me salí de la calle y entré a un aparcamiento un poquito lejos del sito del incidente. Yo me empecé a estremecer. Me di cuenta de lo estúpida que fue mi proeza. Y después de ese día inolvidable, nunca manejo peligrosamente, y me molesta si estoy en otro carro y alguien está conduciendo sin cuidado. Aunque yo salí de la situación sin rasguños, todavía aprendí una lección que vale: no hay ninguna cosa más importante que la seguridad.











